...A mi Querido abuelo Constantino fallecido en 1978 Mi queridísimo abuelo: desde tu marcha imprevista, espero con impaciencia tus noticias, que me digan cómo y que tal te encuentras. Porque sé que la escritura no es cualidad de familia, pienso con esperanza que no es tanta la tardanza de tu esperada misiva. Pienso también que algún día, me tocará a mi viajar e iré a reunirme contigo al lugar en el que estás para verte frente a frente y abrazarte con cariño.... ¡con el cariño de siempre!. Con aquel mismo cariño con el que tu me abrazabas cuando a penas era un niño. Con el que me aconsejabas cuando ya había crecido. Con el que te despediste al iniciar tu camino hacia ese incógnito lugar al que te llevó el destino. Pienso en suma, abuelo amado, que con tu viaje inmortal, más que perder, he ganado un amigo celestial. Porque tengo que creer y creo con devoción que donde ahora te encuentras, lugar de resurrección, es aquel que los profetas anunciaron con desvelo como la Casa de Dios y con el nombre de Cielo. Espérame pues, abuelo, que si a ti no te permiten el regreso a esta tierra, no habrá nadie que evite el que yo me traslade a esa. Manuel, 1986 |