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La Bomba de Fusion
Cuando estalló en Alamogordo, Nuevo México, la primera bomba atómica, identificada como Bomba de Fisión ( bomba de Uranio), los científicos ya estaban trabajando en lo que llamaban bomba de Fusión (bomba de Hidrógeno). El potencial de este nuevo artefacto explosivo, calculaban sus progenitores que podría alcanzar la equivalencia a un millón de toneladas de Trinitrotolueno.
Ellos eran conscientes, o cuando menos albergaban la posibilidad, de que una explosión de este tipo pudiese producir una reacción en cadena que afectase a todas las sustancias vecinas. Todo el hidrógeno de la Tierra podría convertirse en Helio, y ésta en una resplandeciente estrella nacida tras el óbito de la Tierra de la que no quedaría nadie para dar testimonio de lo acontecido. Pero tal posibilidad, no les arredró, tenían que comprobar si aquella hipótesis era verdadera o falsa, y siguieron en su empeño. A Dios Gracias, no a ellos, la hipotesis resultó falsa.
En 1932, se descubrió el Deuterio, un isótopo del Hidrógeno con el doble de su peso atómico. Su poder de desintegración o fusión, productores de energía, se vislumbraba muy superior a lo hasta entonces conocido.
Solo existía un problema: Como detonador para la explosión del Deuterio, se requería una "cerilla" capaz de proporcionar 5 millones de grados centígrados de temperatura, cosa solo imaginada en la mismísima superficie solar.
Sorprendentemente, la explosión de la bomba atómica, desprendió esa misma temperatura necesaria y hasta entonces desconocida en la Tierra, con lo cual la pretendida y llamada bomba H acababa de hallar la mecha capaz de convertirla en una realidad.
En sintesis, la bomba H , no es más que una bomba atómica que guarda en su interior una cierta cantidad de Deuterio inerte. La explosión de dicha bomba A, creará la temperatura suficiente para convertirse en la mecha detonadora del Deuterio contenido que a su vez explosionará con un potencial mas de treinta veces superior al primero.
Había que probar este nuevo artefacto. Lo peor que podía ocurrir era que desapareciese el mundo; pero eso tenía poca importancia.
Así que en 1952, fabricaron una bomba de 65 toneladas, la bautizaron como MIKE y el uno de noviembre de dicho año, la colocaron en la Isla Elugelab, en el Archipielago de Eniwelok, Oceanía.
Tras la explosión, el Pacifico se abrió en un crater de casi dos kilometros de diametro y 60 metros de profundidad.
La seta llameante ascendía en esta ocasión hacia el cielo con un diametro de siete kilómetros. La Isla de Elugelab, desapareció por entero, para siempre.
La energía desencadenada, era equivalente a la de tres millones de toneladas de dinamita. La temperatura superó los 10 millones de grados centigrados. Los calculos de los cientificos fueron escandalosamente sobrepasados.
El Mundo siguió existiendo porque el Creador lo quiso así.
Hoy, en plena Era de la Energía Nuclear, seguimos investigando.....