Circunda el pueblo de Quintela de Balboa, por su lado Este, un rio truchero de nombre Balboa de aguas rápidas y frías en el que se halla un molino reconstruido y convertido en bar de copas muy concurrido sobre todo en las noches de los fines de semana . Y flanqueando el Oeste hasta confluir con el anterior, otro rio llamado Retorrente cierra el perimetro del pueblo en su parte Sur. Entre ambos rios, el Norte del pueblo es una inmensa ventana que nos muestra un bellisimo paisaje montañoso preludio de la Sierra de Los Ancares.
Un pueblo se dice que es bello cuando muestra armonía con el entorno y la naturaleza. Un pueblo se dice que es encantador cuando sus gentes son amables, alegres y hospitalarias. Si el pueblo reúne todas esas cualidades en su conjunto, se dice de él que es un Paraíso Terrenal.
Pues bien, Quintela de Balboa es uno de esos Paraísos Terrenales en los que el viajero entra en contacto con la naturaleza del lugar y con la naturalidad de sus gentes y dejándose llevar por la sensación de paz y tranquilidad que reina en el ambiente, es capaz de olvidarse de todos los problemas y preocupaciones que ordinariamente nos agobian en el dia a dia de nuestras ciudades.
Traspasada la fuente del refrigerio existente a la entrada del pueblo y cruzado el puente que corona el rio Retorrente, se desemboca en la Plaza Central de Quintela de Balboa.
La ermita
de San Eustaquio
preside el acceso a la Plaza y circundando ésta se hallan las casas de las familias que enraizadas en la de Suarez, la más antigua del pueblo y en su tiempo la de mayor abolengo, entroncaron con las de Palacios, Gonzalez, Santín, Gutierrez y Garcia.
Resultaba admirable contemplar en los atardeceres soleados, como toda la representación femenina de este singular pueblo se reunía en esta plaza en torno a una mesa, bajo la techumbre del atrio de la ermita, conocida por los lugareños como "La Capilla de Quintela",
para matar las últimas horas del dia jugando a un amigable “Julepe” con posturas de un céntimo de Euro para darle al juego mayor emoción.
Lamentablemente, hoy en dia, tales costumbres se van minorando por razones obvias y triste merma poblacional.
Para estas “Juleperas”, evidentemente, lo que contaba no eran las ganancias del juego sino la amistad y la satisfacción de la grata compañía de sus convecinos. Y muestra de ello era la sana y envidiable costumbre que tenían ( hoy ya tienen menos por las razones apuntadas) de tomarse el café despues de comer, todos los vecinos juntos, cada día en casa de uno que oficiaba de anfitrión. Un café muy especial que además del cariño con el que se ofrecía iba acompañado con pastas, con retorcidos, con bizcocho..... con su pinta de orujo o su chorrete de whisky según apetencia del comensal... sin prisas, sin televisión ,... en animada y apacible conversación en la que se hablaba de todo... actualidad mundial, revistas del corazón, deportes, ganadería, labranza ... y un largo etc con el que se iban matando las primeras horas de la tarde, horas de calor en verano, para dedicarse despues con la misma tranquilidad , bien al mencionado julepe, bien al subastado o mismo al gratificante paseo por carretera en grupo y ya al aterdecer.
El Pueblo pertenece al ayuntamiento de Balboa, del Partido Judicial de Villafranca del Bierzo, en la provincia de León; pero el idioma materno de sus habitantes es el gallego, pues no en vano la comarca berciana perteneció en su tiempo a la casa de Lemos y sabido es que las raices gallegas, al igual que las del toxo verde, “son moi malas de arrincare”.
La fiesta del Pueblo se celebra el dis 20 de septiembre en honor de su Patrono San Eustaquio; y tras la misa matinal que se oficia en "La Capilla" ya mencionada, seguía una tradicional y fervorosa procesión (hoy ya cancelada por la merma de asistentes)
en la que participaban todos los vecinos del lugar e invitados de los alrededores, y en la que se sacaban en andas las tres imagenes existentes en la ermita : Nuestra Sra. del Carmen, San Antonio y el Patrono San Eustaquio.
El cortejo que se formaba a pie de iglesia, en donde previamente se confeccionaba una explendida alfombra floral,
discurría por la carretera en sentido ascendente, con retorno a los cincuenta o cien metros según la climatología del momento.
Finalizados los actos religiosos tambien solía ofrecerse en la misma plaza a todos los presentes
un refrescante aperitivo amenizado con sones de gaitas, preparatorio del buen "xantar" que les aguardaba en su casa a cada quién.
A la crisis existencial que planeaba y sigue planeando por el querido y comentado pueblo de Quintela, se añadió inexorable la crisis sanitaria inducida artificialmente por el conocido como covid 19, que durante dos largos años condenó a los quintelanos al ostracismo y al encierro, primero forzoso y después voluntario, en sus domicilios, minimizando el contacto entre vecinos por el miedo inculcado a través de los medios de comunicación no ya a contagiarse sino a contagiar a los demás.Vencida esa trágica etapa, de todos conocida y por todos sufrida, la animosa juventud de las nuevas generaciones, en un fructífero intento de volver a la normalidad dejando atrás el y lo pasado, este año 2022 decidieron revivir la fiesta de San Eustaquio, patrono del pueblo y de los cazadores, que se celebraba, celebró y celebrará el dia 20 de setiembre.
Como no podía ser de otra forma, se iniciaron los actos de celebración con la Santa Misa seguida de una procesión en la que, como antaño, en cortejo festivo presidido por el Cura Párroco Don Antonio, desfilaron todos los feligreses llevando en andas las imágenes de La Virgen del Carmen, el festejado San Eustaquio y la del socorrido San Antonio.
El recorrido procesional, que se inició en La Capilla, naturalmente, transcurrió por la carretera de Balboa a lo largo de unos doscientos metros hasta su regreso al origen.
A partir de ahí, comenzaron los actos lúdicos, culinarios y festivos que se prolongaron hasta altas horas de la madrugada con amenización orquestada, tómbola y puestos de feria, sin faltar los concursos de lanzamientos, rana, fardos, etc.
Y como no hay fiesta sin mesa, una gigantesca y suculenta paella, gratuita para todos los asistentes, deleitó sus paladares como plato principal a medio dia ya que hubo otras delicatesen que no vamos a detallar.
Algunas de las imágenes que se adjuntan son relato gráfico de lo acontecido.