
Saltandonos la prehistoria y la historia vivida por los Lemavos a los que ya aludía Plinio, nos adentramos en pleno siglo VIII en el que Monforte sufre el ataque de los musulmanes que destruyen por completo la ciudad.
En su nueva y actual existencia, influyó decisivamente el establecimiento de la Comunidad benedictina de San Vicente, en fechas imposibles de determinar, al haber desaparecido los documentos testimoniales como consecuencia del incendio que sufrió el monasterio en el siglo XI.
A principios del XII, los Condes de Galicia conceden a los señores de Lemos beneplácito para la refundación de Monforte, partiendo de la población ya existente al pie del monte, denominado PINO .
La Comunidad benedictina, por concesión real, gozaba de grandes privilegios y entre ellos el de nombrar alcalde de la villa y de todos los estados de Lemos.
A finales del siglo XVI, se reconstruyó el "puente viejo" de origen romano, que unía las dos partes de población separadas por el rio Cabe.
Hasta el siglo XVIII, el régimen imperante en Monforte era el feudalismo más puro ejercido por los Condes de Lemos. El condado fue pasando sucesoriamente primero a la casa de los Gelves y después, en 1777, a la de Alba que aún lo ostenta.
En 1885, consolidado ya el ferrocarril inaugurado por Alfonso XII con las vias de Madrid y La Coruña, seguidas poco después por la de Vigo, Monforte se convirtió en el Nudo Ferroviario de Galicia, y por Decreto real la villa ascendió a la categoría de ciudad.