LOS PAZOS
En cualquier diccionario podemos ver la definición de "Pazo" como: Residencia señorial campesina formada por un palacio y un jardín. Algunos tienen gran mérito artístico.Sin duda quien aplicó tal definición habría de conocer los Pazos de las tierras de Lemos, pródigas en hidalgos que se aprestaron en la construcción de sus señoriales residencias en sus amplios dominios agrestes y sobre las que, con orgullo, mostraban sus títulos y blasones mediante heráldicos escudos labrados en los sillares de las fachadas, sobre portones o en muros almenados.
En el Partido Judicial de Monforte son muchos y admirables los que se encuentran, citando a continuación los que considero de mayor prestigio y mejor estado de conservación.
Se trata de un edificio remodelado en el siglo XVIII que en su época de explendor contó con jurisdicción civil y criminal. Tiene aspecto de un convento por sus largos pasillos y enormes habitaciones, entre las que destacan cuatro salones corridos de trescientos dieciseis metros cuadrados en los que aún se pueden apreciar muebles de distintas épocas y objetos de valor histórico.
Pazo de Tor
Actualmente pertenece a la Diputación de Lugo por donación hecha por sus últimos propietarios, descendientes directos de los señores de Taboada.
Sus jardines fueron diseñados por Carsacini y albergan una escalinata de estilo barroco con peldaños monolíticos que asciende hasta la gran solana de la edificación.
Cuenta con tres labras heráldicas en las que se conjuntan las armas de los Rajoi , Ulloa, Garza de Castillón, Sarmiento, Quiroga, Valladares y Varela de Sabadell.
Es una edificación con Planta en forma de U y corredor balconado que enmarca un bello jardín. Atravesando el jardín se llega a una de las solanas más solemnes y estéticas de todos los Pazos gallegos, compuesta de tres cuerpos uno frontal perpendicular a la escalinata y dos laterales paralelos a ella .
Pazo de Ferreiroá
EEl interior del Pazo revosa suntuosidad, correspondiendo los emblemas heraldicos a las armas de los Somoza, Rosales, Losada , López de Lemos, Saco, Mosquera y Anaya.
Sus origenes parecen datar del siglo XI, si bien ha sufrido numerosas reformas y restauraciones, las últimas ya en el siglo XIX.
Pazo de Maside
Su interior muestra valiosos muebles antiguos, panoplias y corazas entre otros enseres de rancio sabor .
Las labras heráldicas ostentan las armas de los Arias, Forcados, López de Lemos, Losada y Mosquera.
Posee un gran patio decorado con piedras antiguas, piezas estriadas, capiteles, plintos y demás que se presume podrían corresponder a una primitiva fachada, sustituída en la actualidad por una gran galería de tipo urbano.
Pazo de Feijoo
Todas las dependencias del interior rebosan señorío al igual que el mobiliario, ornamentos y enseres. Posee una capilla instalada en la planta baja con puerta de acceso al público y señorial tribuna familiar, así como una bodega socabada revestida con piedra de sillar y arco de medio punto.
En su heráldica figuran las armas de los Abaña, Araujo, Ataide, Enriquez Feijoo, Quiroga,Ribadeneria, Somoza y Valcárcel.
SSu construcción data de 1426 manteniéndose en la actualidad en la mayor pureza originaria, conservándose intacta la escalinata que desde el patio accede a la planta alta que cuenta con rellano en el que se abre la puerta de la capilla para reanudar el ascenso hasta la gran solana en uno de cuyos paramentos se exhibe un escudo con las armas de los Losada, Orozco, Sotelo, Ulloa, Fernández de Temes, Taboada y Noguerol.
Pazo de El Reguengo
Otras labras de distinta ubicación aunan los apellidos de los Losada, Somoza, Sotelo y Ozores.
Se trata de una residencia señorial enclavada en el viejo camino real de castilla, hoy incorporado al nucleo urbano.
Molinos de Antero
Carece de relación arquitectónica con los Pazos respondiendo su construcción a la de las afrancesadas fincas de recreo construídas en España con la llegada de los Borbones, que se prodigaron por otras regiones pero no así en galicia en la que apenas la descrita es la representación.
Los Yañez de Ribadeneira de gran significación en la corte de Carlos III guardaron en esta casa valiosos objetos de arte y sobre todo pinturas entre las que destaca la de "Cristo muerto sostenido por un ángel", de Antonello de Mesina, la cual se exhibe hoy en el Museo del Prado.
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