Con tal nombre, nos referimos a los huesos que desde tiempos inmemoriales han venido apareciendo en las canteras y que se atribuían a dragones o gigantes, con los que los farmacéuticos elaboraban sus pócimas curativas o que se utilizaban como amuletos.

Verdaderamente constituyen las primeras huellas descubiertas de nuestros antepasados.

 

 

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